Octavo día de cuarentena por COVID-19

¿Qué traerá el aire hoy?

9:30 Escucho a un canillita voceando algún diario. (Esta pandemia ha asestado un nuevo golpe a las empresas periodísticas en formato papel).

11:00 En camino al supermercado más cercano, observamos a una mujer que está trabajando en la gramilla de su vereda. Al llegar cerca de ella, observamos que está en la etapa final: barre y recoge el resultado de su tarea.

11:05 De paso por AMUSIM de calle México, el lugar está con las puertas abiertas, para ventilar, y luego los clientes ingresan de a uno. Ninguno de quienes integran esa serpiente de 20 metros, que se prolonga por Unanue hacia el Oeste en busca de la sombra del complejo, lleva guantes ni barbijo.
Cuando nos ven a I., y a mi, con barbijos, algunos sonríen y balbucean entre ellos.

11:15 I. sigue hacia la verdulería de la esquina de México y Santiago Álvarez. (Luego me contó que la trenza humana de espera tenía unos 40 metros de longitud). Yo me quedo en la cola que hay frente al supermercado. Hay sólo dos personas que aguardan avanzar al interior. Dialogan sobre las peripecias con la tarjeta de crédito; cómo lograron 25% de descuento en farmacia, y qué beneficios hay por compra con dinero plástico en supermercados.
Al ingresar, advierto que hay una buena cantidad de lavandina de cinco litros, y otros envases de menor capacidad. También hay jabón blanco. Y a diferencia del momento en que I. estuvo en La Anónima en el transcurso de la semana, aquí hay harina tres ceros y leudante. También hay paquetes de fideos. Y aceite. Tres variedades diferentes de pan: para choripán, y, se me ocurre, para los chorizos bombón.
No hay: margarina, manteca, levadura, esencia de vainilla.
Dos proveedores, uno de Coca-Cola y otro de miel, rompen el protocolo de la espera. Esperan que C., la cajera, los atienda rápido, porque deben seguir rumbo a otros destinos de venta. Ambos carecen de barbijos. C., por suerte cuenta con uno, y con las manos enguantadas, manipula un rociador con el que limpia cada vez el metal de la caja que es el paso obligado de los productos. Además, pide a las personas que respeten el lugar de distanciamiento marcado por línea cebradas amarillas y negras.
G., con barbijo, no sé si lee mi mente o, soy tan previsible en las compras que me pregunta: ¿Queso? ¿Paleta? (Alguien de marketing, de análisis de comportamiento humano vinculado a ventas le daría una palmadita felicitándolo).
El carnicero, advierto que no sé su nombre, y él me llama don, me tutea, me trata de usted, escucha mi pedido: un kilogramo de falda como para milanesas. Toma la pieza, la limpia, separa parte de lo que parece desechar, para destinarlo a carne picada, o molida, como se le denomina en otros lugares de la Argentina. Con el cuchillo separa rápidamente la carne, la embolsa y le pone el precio: algo más de 480 pesos. Luego pido un kilogramo de chorizos especiales: 390 pesos. Un kilogramo de grasa de cerdo: ochenta pesos.
Estoy por dejar la carnicería y llega J., el dueño del supermercado. Debe llevar un pedido de carne a alguien añoso. G., desde la fiambrería, le dice que uno de los proveedores quiere cobrar el pedido. J., bromea, y responde que como está la cuarentena, y el dinero es un transmisor de COVID-19… no puede pagar las compras, ni los sueldos…
Luego de la procura de todos los artículos, con varios faltantes, pongo rumbo a la caja. Una mujer, que recibe a los gritos instrucciones por WhatsApp vídeo, lleva dos botellas de vino, carne y pan. C. la reprende porque se acerca demasiado al cliente que la precede, y con alguna disculpa la compradora retrocede casi hasta mi puesto, hasta que llega su momento de pagar.
Pan: $54
Postre Royal sabor chocolate: $49,39
Postre Royal sabor frutilla: $43,95
Dos docenas de huevos castaños en caja: $102
Paleta: $98,70
Grasa de cerdo: $80
Nalga: $495,63
Lavandina Caldén tradicional 4 litros: $160,76
Harina Blancaflor 1kg.: $70,85
Aceite Cocinero girasol 1,5 L.: $170,99
Chorizos especiales: $376,86
Queso cuarterolo 1 kg.: $183
Fósforos Tres Patitos UNICEF por 222: $44,65
Detergente Caldén Lavavajilla Cristalino, de áloe: $57,02
Jabón de lavar de primera x 3: $232,73

El movimiento de gente es habitual de cualquier día sábado. No hay adhesión plena a la cuarentena.

13:00 Cosechamos flores y hojas de Lavanda. Con ellas I. hizo bolsitas para repartir por toda la casa ante la invasión de polillas. Nos invade el aroma de la Lavandula officinalis, conocida con otros nombres populares: Espliego, alhucema, entre otros.

Atención: Hay personas sensibles incluso cuando manipulan la planta. Su consumo debe ser indicado por herboristas, fitoterapeutas certificados. No debe tomar infusiones de Lavanda mujeres embarazadas ni menores de 12 años. Lo que sigue, tiene sólo carácter informativo.

Dolores Manrique, en su libro Diccionario de plantas medicinales, cita lo siguiente, sobre la Lavanda:

Toda la planta despide un agradable perfume, siendo conocida en muchos lugares como lavanda.

Para uso medicinal se recoge los tallos con sus flores en tiempo seco y caluroso y se secan sobre cañizos a la sombra o en estufa a 35°C. Tienen un olor agradable y un sabor amargo. Contienen hasta un 3% de un aceite esencial constituido sobre todo por acetato de linalino, geraniol y borneol, asi com un 12% de taninos. Se emplea en infusión como sedante suave, pero sobre todo para uso externo en baños y compresas y para la preparación de ungüentos antirreumáticos. La aplicación tópica de aceite de lavanda alivia el dolor de cabeza y ayuda a dormir. Recientemente se ha demostrado que la lavanda también sirve para soportar mejor la visita al dentista.

Como en su esencia posee componentes alcohólicos como el linalol, geraniol y borneol, el secado se debe efectuar a la sombra y siempre a una temperatura inferior a los 35°C, pues en caso contrario se evaporarían estos alcoholes, con lo que se perdería la actividad terapéutica del producto así obtenido. Para su perfecta conservación, se procederá a guardarlo en latas bien cerradas. La esencia de lavanda puede producir alergias en individuos sensibles, en los que puede llegar a provocar una excitación del sistema nervioso central.

Por otra parte, si se administra por vía oral puede dar lugar a un efecto anestésico general, con los peligros que esto conlleva. Se emplea como sedante, antiepiléptico, carminativo, diurético, espasmolítico y cicatrizante.

Las flores secas sirven para perfumar los armarios y ahuyentar las polillas.

Planta muy aromática, usada especialmente en perfumería (para extraer la esencia de lavanda), que es un buen tónico y calmante nervioso, así como antiséptico y antipútrido.

Se utilizan especialmente las flores, (aunque también se pueden usar las hojas y los tallos) para preparar infusiones (una cucharadita por taza).

La infusión de espliego está indicada en caso de agitación nerviosa, migrañas de origen nervioso, mareos, desvanecimientos, así como en las infecciones y fermentaciones intestinales; por su carácter tónico estimula el apetito y la digestión.

Roberto Chiej, en su libro Guía de plantas medicinales

Mezcla a la lavanda: Flores de Lavanda, 500 gramos; Menta piperita, 300 g.; Romero, 100 g.; Nébeda, 50 g.; benjuí, 30 g.; esencia de limón, 5 gotas; esencia de Lavanda, 20 gotas.
La mezcla se mantiene en un recipiente herméticamente cerrado , que se abrirá de vez en cuando para perfumar el ambiente en que se encuentra.

Hoy el aire, l’aria, como nombran los italianos al aire, y de allí el término malaria (permítanme que lo reduzca al significado de aire maligno), trajo aroma de Lavanda (Lavandula officinalis).

Desde aquí, nuestros corazones envían un abrazo enorme a enfermeros, médicos, policías, epidemiólogos, voluntarios, integrantes de las fuerzas de seguridad y armadas, empleados de los lugares considerados fundamentales para que el mundo siga adelante durante esta pandemia. A quienes olvido incluir, nuestros mejores latidos y ¡MUCHAS GRACIAS!, porque nosotros estamos en nuestro hogar, y ustedes han dejado a sus familias para ayudarnos.

Atravesamos otra página de este Diario de la incertidumbre. ¡Cuídense!