Cuando tenga setenta

no sé dónde estaré,

pero que sea contigo.


Cuando tengas setenta,

iremos por los setenta y siete

y espero que sea conmigo.


Cuando tenga setenta,

el mundo dependerá, aún menos, de mi

pero que sea conmigo.

Y si lo consigo, yo te daré

miles de estrellas para observar

y las mejores flores de tu jardín.

Cuando tenga setenta, si estoy aquí,

¿qué será del mundo?

Así sea, le cantaré;

porque nada manejo,

nada deseo y nada tengo

que conservar.

Sólo música, lágrimas

y las risas humanas

que, agradecido, aprendí a tu lado.

Acurrucado te escucharé,

te veré a contraluz y

distinguiré, las perlitas

e hilados que nos enlazan.

¿Serán azules? ¿Serán violáceos?

¿Serán dorados?

Desde Saturno, desde Orión,

desde Sirio, la Luna, y

aún más allá, será un placer

verte a contraluz de tantos soles.

Setenta soles. Setenta pétalos.

Setenta Lunas. Setenta rosas

yo te daré, para festejar

que he nacido un año más.

Y si puedo quedarme en tu regazo,

abandonado, prometo llevarte

a Marte, no tengas miedo,

cuando tenga setenta, te lo aseguro

seguiré preguntando, seguiré curioso,

seguiré impredecible. Mis torpes

setenta, sentados lado a lado

con el mate en la mano, vos

reclamando que deje de hablarle

a estrellas, troglodytes y benteveos.

Pasame el mate, reclamarás, setenta mil

veces, infinitamente. Se está calentando,

susurrarás, aún cuando tenga setenta.

Acurrucada ¿me escucharás?

¿podrás distinguirme a contraluz?

¿verás si azulados, violáceos

o algún dorado, es el tejido

y las gotitas que nos enlazan?

Si no recuerdas bien, cuando tengas setenta.

Si no recuerdo bien, cuando tenga setenta,

iremos a la gruta y, los caballeros, inmemoriales,

nos franquearán el paso. Leeremos de la historia

y de la desmemoria. El pasado, el futuro, el hasta luego.

Cuando tenga setenta, ya sin prisa, con otro acento,

veremos el Libro de la Vida.

Y aquí, en Júpiter, Mercurio, te lo prometo,

tendrás dulces, hidromiel, tantos manjares,

que no te pesarán, setenta al lado mío.

Por cada galaxia, con tantos soles

niños, el ojo en mi frente, disfrutará

verte a trasluz, mientras

danzamos tantos, tantos setenta juntos.

Ricardo Daniel González


A Isabel. ¡Gracias!


Lost in time, by Joyce Huis. Crédito de la imagen: Lost in time, by Joyce Huis.