“Llámeme el año próximo” -, dijo el pequeño hombre, mientras se dirigía a su habitación.

“Pero esta tarde tiene actividades y en unos días es su cumpleaños” -, le comentó ella.

“Tal cual. Lo recuerdo con precisión. El aniversario de nacimiento no tiene importancia. Al menos para mi. Terrible es lo que le rodea y los disímiles significados que esto tiene para el protagonista y para quienes lo rodean.” - insistió él.

“¿Por qué?” - preguntó ella.

“La gente no sabe qué regalar. Y gasta su dinero en cosas inútiles para el supuesto agasajado. Buscan algo económico, de compromiso. Llegan y le dicen: ‘No sabíamos qué comprarte. Tenés de todo…“. Mientras todos se ponen incómodos”.

… -

“Y lo obligan a quedarse con esas chucherías por un tiempo. Por suerte, a veces mis tontas manos no pueden manejar bien estos objetos, y, lamentablemente, se me caen o pierden algunos obsequios”.

… -

“Lo peor es cuando se deben retener esos productos de la hipocresía hasta el año próximo…”

… -

… porque en el medio de ambas situaciones, el obsequiado no recibe visitas, y los obsequiosos comprobarían la próxima vez, desesperadamente, que su presente esté en algún lugar a la vista de todos”.

“¡Lo llamo el año próximo, entonces!” - decidió ella.