Música

¿Qué puedo decir sobre la música? ¿Hay una música natural? Las gotas de lluvia. El viento que hoy, con sus ramalazos, acomoda la arena hacia el Sur. ¿Mañana será el turno del Pampero1, con el acuerdo del Sol, la Luna, la Tierra y el centro de la galaxia?
Hay nubarrones rojizos al caer el día, que como una veleta en el techo nuboso del mundo apuntan hacia el Noreste. Mañana, la arena, y lo demás, serán impulsados hacia allá, en este rincón del mundo.

El Sueño

Vino una persona y pidió que escuchara su sueño. Contó que se veía frente a una ‘pared’ de zapatos. “Era una hilera de zapatos-ladrillos, para llamarle de cierta manera. Estaban perfectamente acomodados. Cada par se disponía en trebolillo respecto de los otros, y cada uno era distinguible de los otros. Par junto a par, junto a par, y así. Se elevaban desde el piso frente a mí. Algunos a la izquierda, en la parte superior de ese muro zapatero, comenzaban a desmoronarse. Y supe que era la muerte. Mi muerte”, dijo.

Empecinado

Era alguien empecinado1, aunque también podríamos decir tan convencido de que su sola presencia evitaría que las cosas dieran por el suelo o se rompieran, o las robaran, o se perdieran, que suspendía temporalmente la atención en ellas. Como si entrara en éxtasis2, negando la razón, por ejemplo, de la gravedad, en cuanto fenómeno físico.